jueves, 18 de septiembre de 2014

A view of Badajoz from the North Bank of the Guadiana


Título: A view of Badajoz from the North Bank of the Guadiana. Vista de Badajoz desde la orilla norte del Gudiana.

Autor: William Granville Eliot

Dimensiones: 29.8 x 42.5 cm

Descripción: Grabado publicado a partir del original elaborado por el entonces capitán de la Royal Regiment of Artillery William Eliot. Publicado apenas cuatro meses después de la toma de Badajoz por los aliados presenta una imagen bastante realista de la ciudad (si bien la nave de la catedral resulta llamativa por forma y posición).

Posteriormente una versión de este grabado en blanco y negro sería utilizada en el libro
The comprehensive history of England.



Imagen e información extraídos de British Library

miércoles, 5 de marzo de 2014

Sir Walter Scott, George Thomson, Ludwig van Beethoven y la llanura de Badajoz.


THE BRITISH LIGHT DRAGOONS; OR, THE PLAIN OF BADAJOS. 
 Sir Walter Scott, George Thomson, Ludwig van Beethoven  y la llanura de Badajoz.

 
 Unir a dos personajes históricos de la talla cultural de Walter Scott y Beethoven puede parecer un acto sensacionalista, una forma fácil de llamar la atención, pero no es este el caso. Ambos participaron directamente en la composición de la letra y la música de una canción que no solo lleva Badajoz en el título sino que trata de acontecimientos vinculados a la ciudad. Scott y Beethoven no trabajaron directamente juntos, y es aquí donde aparece George Thomson, menos conocido pero de extrema importancia en esta historia.

Para empezar debemos acercarnos a la figura de Sir Walter Scott. Cuando el escritor era niño estuvo enfermo de polio, lo que se tradujo en una evidente cojera que le acompañaría toda la vida.  Ante la imposibilidad de desarrollar carrera militar decidió alistarse como voluntario en el 1st Lothian and Border Yeomanry. Los Yeomanry son un cuerpo de caballería voluntaria británica y fue precisamente en una de sus reuniones donde da comienzo la historia de nuestra canción. Para amenizar la velada Walter Scott presentó una pequeña composición “The bold Dragoon or the plains of Badajos” que relata la huida de un mariscal de Francia y sus tropas ante la carga de la valiente caballería británica, aún cuando ésta era muy inferior en número a los franceses.

 Este pequeño poema aparece fechado en algunas recopilaciones de sus trabajos en 1812 y relacionada con la toma de la ciudad por parte de los aliados en el asalto del 6 de abril de 1812. Sin embargo y como veremos a continuación este punto no nos parece demasiado claro.  Si bien la única mención a Badajoz estaba en su título, las acciones que tienen lugar están enmarcadas en los acontecimientos que tuvieron lugar en la ciudad y su entorno durante la Guerra de la Independencia.
Water Scott parece hacer referencia al combate de Campo Mayor. En esta acción que tuvo lugar el 25 de marzo de 1811, el  Brigadier General Robert Ballard Long al mando de la caballería angl-portuguesa se enfrento a las tropas de Latour-Marbourg que se encontraban transportando los cañones de la fortaleza de Campo Mayor, que estaba siendo abandonada,  a Badajoz, en poder francés en aquel momento. Tras el ataque aliado las tropas francesas huyeron en retirada y comenzó una persecución que se prolongó durante más de10 km y que llegó  a los mismos glacis de Badajoz. Del combate existe incluso una ilustración no muy posterior a los acontecimientos “Defeat of a French Division before Badajos” que podéis ver bajo este párrafo. Aunque el poema no se ajusta exactamente a los acontecimientos históricos si nombra directamente a sus protagonistas (Long, Beresford, un Mariscal de Francia que bien podría ser Mortier), a las ciudades de Badajoz y Campo Maior y hace referencia a la carga de los dragones y a la diferencia en el número de tropas. No hablaremos más de la acción pues es un episodio que merecería más espacio y sobre todo más conocimientos para ser tratada.


  “Defeat of a French Division before Badajos, March 25th 1811.” The martial achievements of Great Britain and her allies : from 1799 to 1815. ¿1815?

Por lo tanto aunque en las antologías de la obra de Scott aparezca que fue escrito poco después del asalto de Badajoz en abril de 1812, podemos tener dudas de  que en ese momento se dedicara a escribir sobre una acción de mucha menor importancia que había tenido lugar más de un año antes.

El siguiente capítulo de nuestra historia nos lleva a George Thompson (1757-1851), un escocés propietario de una editorial musical y un gran entusiasta de la canción tradicional británica. Thomson valoraba profundamente las melodías de las canciones populares escocesas e irlandesas pero no sus letras. Comenzó entonces un proyecto personal que consistiría en encargar a primeras figuras literarias nuevas letras para las melodías y a músicos como Hayden o Beethoven los arreglos musicales.

Y aquí es cuando Ludwig Van Beethoven entra en nuestra historia. Entre la gran cantidad de arreglos de canciones populares que realizó por encargo de Thomson se encontraba una melodía tradicional a la que Thomson había decidido dar como nueva letra el poema de Scott.  Beethoven realizó un arreglo de la canción para voz, piano, violín y violonchello. Ya existía otra canción de 1811 con el título "The Bold Dragoon" y sea por esta razón o por alguna otro motivo, el título completo pasó a ser “The British Light Dragoons ; or , The Plain of Badajos”, y así aparecería nombrado en las obras de Beethoven dentro de “No. 262. 20 Irish Songs”.
En 1997 Deutsche Grammophon publicaría “Beethoven: Folksong Arrangements” dentro de la cual se incluiría la obra de la que estamos hablando interpretada por el tenor Toby Spence.

Y así una acción militar no excesivamente conocida y un escocés amante de la canción popular  unieron a dos genios de la literatura y la música del siglo XIX con Badajoz. Disfrutad de esta pequeña joya.

 

Enlaces:

El poema de Walter Scott, “The Bold Dragoon or The plain of Badajos”.

La partitura de Beethoven dentro de  “No. 262. 20 Irish Songs”

Para saber más de la relación entre Thomson y Beethoven . “The Beethoven Folk song Project “ de Hee Seung Lee,

Sobre el combate de Campo Mayor podemos recomendar la descripción de Fortescue.

sábado, 6 de abril de 2013

Badajoz hace 201 años



Hoy se cumplen 201 años del asalto y toma de la plaza de Badajoz por las tropas aliadas al mando de Wellington. Este año, ampliando la entrada que ya hicimos el pasado, vamos a hacer un recorrido por las imágenes (grabados, pinturas, impresiones en tela...) que desde prácticamente la misma fecha de los acontecimientos fueron generadas por ingleses, franceses y portugueses. Mención especial para el amplio repertorio de imágenes de origen británico que van desde cuidados grabados coloreados a mano a imágenes de factura muy discreta que acompañaban libros de temática diversa (sobre The Peninsular War, sobre los sitios a lo largo de la historia, la historia del ejército británico....). Es por ello que también hemos incluido las imágenes técnicamente más pobres pues también reflejan la importancia que ha tenido ilustrar esta acción.

Algunas de las imágenes se centran en el asalto frustrado a las brechas, otras el exitoso de Picton al "castillo". Unas láminas muestran un conocimiento real de la ciudad de Badajoz por parte del autor, en otras la ciudad aparece totalmente imaginada o el encuadre es muy cercano como para reconocerla.

Muchas de estas imágenes ya las hemos compartido con anterioridad, otros en cambio los publicamos por primera vez y ya les dedicaremos una ficha individual.

Esperemos que disfruteis de este recorrido por la imagen del asalto a Badajoz de 1812...


Preparativos





Asalto a las brechas



















 










Asalto a la alcazaba


 



















San Vicente



 
 



Tras el asalto







domingo, 30 de diciembre de 2012

¡Viva la Patria! Badajoz 1811. Parte V.

¡Viva la Patria!
Badajoz 1811
 Andrés Lloret Vargas 



V

El día siguiente es un día que recordaré siempre, 4 de marzo de 1811.
Como cada mañana había desayunado en mi casa de acogida y me había presentado temprano en mi puesto del baluarte de Santiago. Se veía mucho movimiento en el interior de la ciudad.
Pregunté a mi coronel qué estaba pasando, y me respondió que se había ordenado otra salida, pero esta vez con todas las compañías de granaderos disponibles de la plaza.

 -¿Granaderos?

 -Así es teniente, Menacho quiere darles un golpe que no olvidarán.

Empezaron a desembocar cientos de soldados de la puerta del Pilar, la flor y nata de la guarnición.

En ese momento apareció nuestro general, cojeando, apoyado en su sargento de ordenanzas.

 -Caballeros…hoy vamos a enseñarles a nuestros enemigos de lo que es capaz la infantería española. Lo haremos como siempre, los cañones de los baluartes empezarán primero y darán la señal para el ataque de la infantería.

Se alejó de su sargento, y caminó unos pasos, desenvainó su sable.

 -¡Soldados, este será el día en que los esclavos del tirano se arrepentirán de haber pisado nuestra patria, ahora comprobarán de qué estamos hechos! ¡Fuego a discreción!

Los jefes de batería y los de las compañías de fusiles apostadas en el baluarte repitieron la orden, en segundos, lanzamos una lluvia de destrucción a las trincheras enemigas en forma de metralla y fusilería; los demás baluartes hacían lo mismo, entonces, una marea de hombres emergió del foso de la fortaleza, y avanzó por el glacis asaltando a la bayoneta la primera trinchera, entre los estampidos de nuestros cañones apenas se podía escuchar el fragor del combate de ahí abajo.

Menacho seguía de pie, sable en mano arengándonos continuamente.

 -¡Vamos caballeros, que no asomen la cabeza por la trinchera, hay que apoyar a los valientes de ahí abajo! ¡Fuego!

Aquella marea multicolor, pues la formaban granaderos de todos los regimientos de la plaza se alejó a paso de carga, banderas con la cruz de San Andrés al viento, gritando vivas a España y al comandante de la plaza. Asaltaron la siguiente trinchera sin disparar un solo tiro y en cuestión de minutos la habían sobrepasado. Tenían una batería de sitio francesa justo enfrente que ya había empezado a disparar, pero como no tenía botes de metralla, las balas causaban claros en la formación de aquellos valientes que cargaron de nuevo contra esos cañones, nos faltó tiempo para ver con los catalejos la cruz de San Andrés ondeando en la fortificación francesa. No contentos con la hazaña, clavaron los cañones y se dirigieron a por la segunda paralela francesa. Una tercera carga, los franceses estaban ya precavidos y empezaron a disparar desde la trinchera, pudimos ver como los nuestros les respondieron con una furiosa descarga y arrojaron sus granadas al interior de la paralela…

 -Es un milagro.

Dijo Menacho apartando el catalejo de su cara y señalando la acción. Una gran explosión elevó escombros y restos de soldados enemigos.

 -¡Han destruido uno de sus polvorines!

Después de eso, los valientes granaderos formaron y regresaron en orden hasta la plaza ante la gran concentración de tropas francesas para el contraataque.
Los baluartes se llenaron de vítores a los héroes, volaron bicornios, se lanzaban continuos vivas a España y a la infantería.
Menacho se asomó por una de las troneras para felicitar a los granaderos por su exitosa salida. Entonces escuché unos estampidos en la lejanía, no provenían de Pardaleras, tampoco de la batería recién destruida, provenían de un tramo de la segunda paralela.

Ese estampido en la lejanía, después el silbar de muchas balas, era metralla disparada por una batería que seguía intacta y había respondido rápido.

 -¡Al suelo!

Yo pude cubrirme a tiempo, cuando aquel montón de balas llegaron a la muralla rebotando en troneras y cañones y generando el caos, llevándose a algunos soldados por delante. Cuando desapareció el humo puede ver una escena que me horrorizó.
Menacho estaba de pié, en una de las troneras, se estaba empezando a tambalear, fui capaz de levantarme y evitar que se cayese, pero le fallaron las piernas y tuve que dejarlo en el suelo, puse su cabeza en mis rodillas.

 -¡Mi general! ¡Mi general!

Todos los presentes en el baluarte miraban la escena con cara de horror, muchos se pusieron a rezar, otros corrieron a llamar a los cirujanos, otros se acercaron.
Empezó a escupir sangre, una esquirla de metralla le había penetrado por los vacíos del costado derecho, y manaba abundante sangre.

 -Parece que hasta aquí hemos llegado

 -No, mi general, ¡aguante!

 -Sólo lamento una cosa… no ser más útil a mi patria.

Estuvo hablando como unos quince minutos…

 -No rindáis Badajoz, vendrá el ejército de socorro y mandaremos a los perros del tirano de vuelta a Sevilla… decidle a mi mujer que la amo, y a mis hijos también, decidle, yo muero sobre estos muros, esta es mi suerte, pero la suya y la de mis hijos siempre será venturosa… aquélla es, dirán, la viuda y esos son los hijos de Rafael Menacho…

Comenzaba a atragantarse con su propia sangre hasta que finalmente dejó de hablar, su cuerpo no resistió más, y su alma fue a reunirse con Dios.

Un silencio que aún recuerdo se cernió sobre la ciudad, hombres que habían estado en la campaña del Rosellón, que habían participado en el sitio de Zaragoza, que habían estado en Talavera y Uclés… lloraron y padecieron la muerte de Menacho como la de algo más que un jefe.

Tal cual murió al pie del cañón lo llevaron a la Catedral donde lo dejaron para que lo velase la población, el estremecimiento cuando lo portábamos hasta allí fue total, la gente lloraba por aquel hombre que nos había inculcado la vitalidad y el deber de resistir al invasor como nadie

Recibió cristiana sepultura en la catedral, en un lugar secreto para evitar su profanación en caso de que la ciudad cayese.
La siguiente reunión de oficiales y jefes de la plaza fue uno de los episodios más vergonzosos que recuerdo…muchos que habrían seguido a Menacho hasta el cementerio corrieron a dar la razón a Imaz, que era ahora máximo responsable de la plaza. La mayoría opinaba en un gesto de traición incomparable al propio honor y dignidad que era mejor capitular. Unas pocas voces como la del general Juan José García se negaban a la capitulación, y menos en el estado de la plaza.

 -¡Defendamos Badajoz hasta perder la vida!

Fue la única voz digna que escuché en aquella reunión, no pude más y salí fuera de la sala…
Todo el sacrificio, toda la sangre derramada por la propia libertad… carecía de importancia, lo más grave de todo esto es que todos sabíamos de la preocupación que Imaz tenía en ofrecer a los franceses la ciudad en bandeja para intentar ganarse un futuro colaboracionista.

Aún quedaba el episodio más vergonzoso.
Se firmó la capitulación, y Soult, en señal de respeto por tan heroica defensa dejó salir de la ciudad a varias compañías de granaderos por la brecha abierta, dejando todas las armas a 200 pasos de los glacis.
Así cayó Badajoz, traicionada por sus propios defensores, que no tuvieron los arrestos de Menacho de continuar con la defensa.

Me hicieron prisionero como a los 7.000 hombres que quedaban de guarnición, y me intentaron llevar a Sevilla, me liberaron las guerrillas… pero eso, es otra historia.